THE BREAK-UP
Un divorcio público repugnante, pero honesto
Por John P. McCarthy
Traducción: Jessica Alas
“The Break-Up” presenta un desafío para el crítico. Es difícil evaluara sin considerar los chismes de la farándula sobre el supuesto romance entre sus protagonistas Jennifer Aniston y Vince Vaughn, y sin tomar en cuenta el proceso cinematográfico que condujo a esta comedia romántica inusual.
En primer lugar, los rumores que si la relación es real o no, y lo que pudiera ser si lo fuera, son inevitables – y por supuesto que esto le priva al departamento de marketing del estudio. La idea que su relación podría ser fingida y creada sólo para conseguir publicidad hace surgir más preguntas sobre ellos dos y la industria. ¿Será que hemos vuelto al año 1946 cuándo los jefes de Hollywood controlaban las vidas de sus estrellas?
Y en segundo lugar, el lanzamiento retrasado de la película ha permitido que rumores de avances desfavorables y finales alternos confundan al público. Claro está que de un punto de vista de publicidad, es mejor mala fama que ninguna y especialmente si es lo suficientemente polémica e intrigante. El divorcio de Aniston de Brad Pitt y la estadía temporaria en África de Pitt junto a Angelina Jolie aseguran que esto es el caso, aunque no se puede descontar la celebridad de Aniston.
Aparte del hecho de que si la cinta refleja la realidad (o si ocurrió por casualidad, necesidad o diseño), “The Break-Up” tiene integridad. La película se mantiene rígida en sus criterios e interpreta el título literalmente - y por lo tanto el resultado es más fresco. Sin embargo, no es una experiencia totalmente placentera en pantalla, ya que el realismo de la relación es severamente gracioso y crea momentos incómodos. Y nadie le agrada la idea de ver algo semejante durante una supuesta noche de diversión - y sobre todo porque paraliza el hecho de que los cineastas no tuvieron el coraje de seguir con la lógica interna de la película.
Una pareja dispareja de los pies a la cabeza, estos dos solteros de Chicago rompen su relación y ninguno de los dos está dispuesto a irse del apartamento. El personaje de Aniston, una privilegiada marchant de arte, y el de Vaughn, un polaco americano que trabaja como guía de turista, no compaginan. (Añadiendo aun más paralelos del “arte” y la vida real, Vaughn es oriundo de Chicago). Durante una discusión a base de gritos, ella le dice “¡No sé cómo llegamos a esto!” La audiencia estará de acuerdo con ella en ese momento concluyente.
Después de que una escena de apertura en la cual él gorronea una cita en un juego de los Cachorros y las Medias Blancas (comprándole unos perros calientes), usan un montaje de fotos para mostrar que son una pareja seria. Próxima parada: la separación. A veces la matemática de una relación es simple, pero como han saltado por todo variable interesante no sorprende que la relación no perdurará y es medio espantoso que ellos dos se hayan juntado en el primer lugar.
Ambos son irresistibles pero de diferentes formas- él anda con paso ligero y ella es deliciosamente vulnerable – sin embargo, está claro que la relación no tiene reparación y la decisión de los cineastas en no intentar una reconciliación, es la correcta. El problema es que hay demasiadas escenas apagadas mientras que se deciden. Deberían haber cortado el último tercio de la película. El director Peyton Reed no pudo inyectar nada del estilo que logró hacer de su largometraje anterior “Abajo el amor”, también sobre una pareja dispareja (Renee Zellweger y Ewan McGregor), una obra soportable.
La manera en que discuten pareciera que fuera uno de esos matrimonios que se acerca a su aniversario de siete años (donde le entra la conocida “picazón”), se provocan el uno al otro de una forma que minarían la fundación más fuerte. La gran explosión ocurre después de una cena sumamente torpe con sus familiares. Aparentemente ella quiere que él le muestre que se preocupa por ella y que no la dará por sentado. Como cualquier neandertal común y corriente, él prefiere jugar a los videojuegos y no quiere aceptar que ella le diga lo que tenga que hacer. Ella ingenuamente cree que un jueguito (con eso de la separación) lo hará cambiar su forma de ser. Sin embargo él cambia muy poco y muy tarde.
Los actores secundarios John Favreau, Judy Davis, John Michael Higgins, y Jason Bateman añaden un contrapunto gracioso. Aún a pesar de la carencia de compatibilidad de los personajes y la falta de química como actores (compáralos a Pitt y Jolie en “Sr. y Sra. Smith”), los dos protagonistas llevan la película. El trasero desnudo de Aniston y su sensualidad en general seguramente sostendrá los actos. Aun más importante, nadie la quiere ver triste y Vaughn es capaz de protagonizar el encanto de un fulano de tal con una guiñada final.
No se puede evitar pensar que el final de “The Break-Up” no es una buena predicción para su relación en la vida real, asumiendo que tienen una. Al final de la película saldrás del cine queriendo creer que la terapia de parejas todavía vale la pena y esa es la única esperanza e indicador de algún éxito taquillero que tiene la cinta.
(PG-13) COMEDIA-ROMÁNTICA REGULAR Director-Peyton Reed Protagonista-Jennifer Aniston Duración-105 minutos.
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