CARS
A gozar por la Ruta 66
Por John P. McCarthy
Traducción: Jessica Alas
Si le han atribuido forma humana a casi todo animal habido por haber y lo han puesto en pantalla, ¿entonces por qué no a las criaturas de cuatro ruedas? Los americanos viven enamorados de sus coches — ¡sin importar los altos costos del petróleo y el calentamiento global! - y NASCAR es el deporte de más rápido crecimiento en la nación. Por suerte que los técnicos de Pixar encabezan la lista de los cineastas que escogeríamos para crear un fetiche de dicha obsesión. Han hecho una labor tan estelar transformando a los juguetes, insectos, y pescados, que ahora han decidido convertir a nuestros iconos de acero y goma en un porno brillante de animación por ordenador apto para todas las edades.
Se puede atribuir la mayor parte de su alta velocidad a la efervescencia visual, ya que “Cars” no le llega ni a los tobillos de los geniosos (y mis favoritos) “Toy Story” o “Monsters, Inc.”. Necesitaría una caracterización más dinámica y un complot más novedoso para convertirse en vendimia. A mediación de la película, la trama, una imitación del vehículo “Doc Hollywood” (1991) de Michael J Fox, arrastra por los circuitos completos de la pista, y por lo tanto la cinta causará inquietud en sus espectadores. Hasta que arranca nuevamente para transportarnos su mensaje sobre la amistad y los valores.
Conceptualmente, el largometraje sufre de carencia de contexto. En este universo, todos los seres sensibles somos algún modelo de automóvil - hasta las moscas - así que no existe otro punto de referencia externo que no sea el de uno de sus reconocidos personajes. El director John Lasseter y su equipo se han imaginado un mundo igual que el nuestro, excepto que han substituido los Volkswagens, Fords, Porsches, y Ferraris. Toman las palabras “los automóviles también son seres humanos” textualmente y la acción se siente bastante apasionante.
“Cars” arranca y concluye en las carreras de coches con un gran público de automóviles. El héroe es un auto de carreras novato y egoísta llamado “El Rayo” McQueen (con la voz de Owen Wilson) quien desafía a dos veteranos para el gran Campeonato de la Copa Piston en California. Después de un empate, deciden por una carrera a campo traviesa. “El Rayo” McQueen se pierde en el pueblo fantasma de Radiador Springs cerca de la Ruta 66. Se enreda con la ley, pero eventualmente rejuvenece esta ciudad que en el pasado fue vibrante, pero con el tiempo y el interestatal ha quedado en el olvido.
Naturalmente choca con una partida de personajes coloridos y predecibles que habitan la soñolienta ciudad: la llamativa Sally Carrera (Bonnie Hunt), su mentor Doc Hudson (Paul Newman) y estereotipos variados expresados por George Carlin (una furgoneta hippie), Cheech Marín (low-rider latino) y Paul Dooley (jeep militar). El motor emocional de la película es Mater, una leal grúa oxidada, tonta y con dientes prominentes (con la voz de Larry the Cable Guy). Con este funcionamiento, el comediante “redneck” (blanco inculto de las áreas rurales del sur de los EE.UU.) casi cumple con su deuda pendiente por su largometraje antihigiénico a principios de año, “Larry the Cable Guy: Health Inspector”. Una secuencia en particular, memorable y original tiene a “El Rayo” y Mater jugando a tumbar tractores. Unas cuantas más escenas no vendrían mal.
Aunque “Cars” es un logro técnico que es visualmente entretenido, para causar risa al final de la secuencia del título sus creadores tuvieron que consumir viejas producciones Pixar, donde personajes expresados por John Ratzenberger proveen la caracterización. El anhelo nostálgico por una pequeña ciudad coche céntrica (una especie de “Happy Days” pero con un clima más seco) emite menos gas tóxico de lo esperado gracias a la climática “carrera del siglo” donde se define el ganador de modo altruista.
Existe también una promoción para el capitalismo y el comercio como la llave del renacimiento de Radiador Springs, que pega bien con las incontables muestras de productos de marca en pantalla. Por alguna razón el mensaje no me atropelló, tal vez fue porque la conexión de automóviles, deportes, y dinero es una identificación tan grande que parece parte de nuestra religión secular. “Cars” podría haberse unido al grupo de mejores películas de animación por ordenador si Pixar se hubiera arriesgado a pasear por calles desconocidas.
(G) Animación por ordenador buena Director-John Lasseter Protagonista-Owen Wilson Duración-114 minutos.
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