X-Men 3: The Last Stand
Crepúsculo de los Mutantes
Por John P. McCarthy
Traducción: Jessica Alas
La portada de una de las principales revistas de farándula ligada con el lanzamiento de X-Men: la decisión final incita a sus lectores con la promesa de revelar los “Secretos del X-Men”. A no ser que aquellos secretos tengan que ver con los sentimientos frágiles de estos mutantes superdotados, quizás tomados de las consultas con sus alienistas, el artículo no debería ser muy largo.
Luego de ver este tercer capítulo, que supuestamente es el último, remato diciendo que le han sacado el jugo al gen X. El estudio Fox, tiene que comprender que ha aprovechado el concepto y los efectos especiales al máximo y ya es hora de retirarlos, aunque un resultado inesperado en la taquilla pudiera cambiar cualquier decisión. Los fanáticos se despiden con el corazón en las manos, aunque quizás no pesen tanto como los del angustiado Lobezno (Hugh Jackman), Tormenta (Halle Berry), Rogue (Anna Paquin), Cíclopes (James Masden) y Jean Gray (Famke Janssen) - por no mencionar a los jóvenes mutantes quienes se pasan la vida deprimidos y lloriqueando por sus estatus de forasteros.
X2 (2003) y a un nivel menor X-Men (2000) fueron largometrajes dinámicos, unas adaptaciones que hizo el director Bryan Singer de un cómic Marvel de Jack Kirby y Stan Lee. Contaban con tramas y personajes extraordinarios más unos efectos especiales formidables. Aunque esta cinta no es horrible en lo más mínimo, la despedida se puede comparar a una terapia, gracias a un guión trillado que pega más con una novela de horas de mayor audiencia como Dawson’s Creek. Un tono lloroso pega bien, pero la decisión final, dirigida por Brett Ratner, lleva el examen de conciencia y despedida al límite, a no sea que estamos supuestos de volver a clasificar esta cinta como un melodrama juvenil con características pseudos de la teoría Richard Wagner.
Como pasa demasiado tiempo antes de ver alguna acción significativa en pantalla, pareciera dar la sensación de que se acordaron de esto muy tarde (si se toma en cuenta toda la exposición y el debate interno que hubo antes). Lo único que impide que haya una explosión interna en la historia --por lástima de sí misma-- es la panoplia de personalidades que nacen de estos actores atractivos. El deseo de poner glosa social y de conciencia y enfocar en la grave situación existencial de los mutantes (como si esto fuera una batalla por los derechos civiles) baña los efectos especiales con más sirope sentimental.
Cuando descubren una cura para los mutantes, Magneto (Ian McKellen) conduce una rebelión mientras el clan de su némesis, el Profesor Charles Xavier (Patrick Steward), quien aboga por la tolerancia, debe decidir si hay que intervenir por la paz y tranquilidad. Esta cura, la cual fue desarrollada por un padre afligido por los sentimientos negativos de su hijo quien es mutante, se revela en una escena conmovedora donde el muchacho intenta serrar sus alas. Su padre resulta ser gerente de una empresa farmacéutica, que se establece en la Isla de Alcatraz para inmunizar a todos los mutantes que están de acuerdo con una vacuna sacada de un mutante cuyo poder es la capacidad de neutralizar los poderes en otros mutantes.
Magneto toma el rol de protagonista y el Malcolm X al Martin Luther King de Xavier. McKellen consigue aprovechar de sus talentos vocales - por ejemplo, cuando entrega un ultimátum tipo Bin Laden en la televisión—advirtiéndole a los humanos que los mutantes, que no están de acuerdo de ser normales, llevarán su lucha a la calle. Y así es. A las calles de San Francisco. Considerando un vacío inesperado de mando, Lobezno y Tormenta reflexionan si deben unirse a la acción y, si es así, cómo conseguir que los mutantes más jóvenes lo respalden. Se restaura la armonía a un precio muy alto. El punto culminante y mortífero en Alcatraz, que se lleva acabo en una nueva localidad del Golden Gate Bridge, decepciona cuando se considera como parte de la acción.
Kelsey Grammer se une a este reparto que cuenta con varios actores originales que regresan nuevamente como Bestia conocido como Dr. Henry McCoy, el Secretario de Asuntos Mutantes de tono azul que no puede tolerar como el gobierno maneja la comunidad de mutantes. Es divertido mirar a Grammer soltar la bestia que tiene adentro y seguramente es entretenidísimo ver a Rebecca Romijn como Mística, una mutante descarnada que realmente se vuelve salvaje, pero no necesariamente en este mismo orden.
Piden a la mayor parte de los actores, en particular a Stewart y Janssen, a trasmitir sus sentimientos utilizando sólo los músculos faciales tensos y ojos expresivos. El carácter inestable de Janssen, Jean Gray, resucita con poderes extraordinarios y la idea correcta: acabar con todos los mutantes. Alguien debería avisarle a los mutantes que no existe mucho motivo para que quejarse. Hoy en día el que no encaja en la sociedad vive la nueva conformidad.
(PG-13) CIENCIA-FICCIÓN / ACCIÓN ABURRIDA Director-Brett Ratner Protagonista-Hugh Jackman Duración-104 minutos.
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